Abstract
La reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) fue una
intervención frecuente en deportistas, cuyo objetivo consistió en restablecer la
estabilidad de la rodilla y permitir el retorno a la actividad deportiva. Sin embargo, el
éxito del proceso no dependió únicamente de la recuperación física, sino también
de factores psicológicos. Entre ellos, la kinesiofobia, definida como el miedo
excesivo al movimiento o a una re-lesión, se presentó como una barrera significativa
que pudo retrasar o impedir el regreso al deporte, incluso ante una adecuada
evolución funcional.