Abstract
La danza clásica constituye una disciplina artístico-deportiva de una alta exigencia física, caracterizada por tener una gran carga sobre el complejo pie-tobillo, lo que incrementa el riesgo de lesiones en bailarinas en etapa de formación. En este contexto, el entrenamiento isométrico y pliométrico ha demostrado efectos positivos sobre variables relacionadas con la funcionalidad articular y el rendimiento neuromuscular en poblaciones deportivas, aunque la evidencia específica en danza clásica continúa siendo limitada.