Abstract
El dolor crónico actualmente afecta alrededor del 20 al 30% de la población adulta a
nivel mundial. Su repercusión se evidencia en el incremento de gastos sanitarios y el
ausentismo laboral; esto ha hecho que se constituya como una epidemia cuyo
crecimiento debe ser tomado con gran interés por parte de todos los actores
implicados en garantizar una población saludable, productiva y que atraviese su vida
con la mayor calidad posible. Una particularidad de este cuadro es su extensión en el
tiempo la cual trae arraigadas modificaciones a nivel anatómico y psicológico que
condicionan la vida diaria.