Abstract
La postura corporal es un fenómeno complejo que trasciende la alineación
musculoesquelética, integrando aferencias neurofisiológicas, visuales y vestibulares. Esta
estabilidad es modulada por la dimensión psicoemocional, manifestándose en el tono
muscular y el tejido fascial. La fascia, una red tridimensional de tejido conectivo, no solo
provee soporte y transmite fuerzas, sino que actúa como un órgano sensorial propioceptivo.
Ante la alta incidencia de alteraciones posturales en adultos jóvenes, surge la necesidad de
investigar la postura no como un simple juego de palancas óseas, sino como una expresión
tisular influenciada por las emociones.