Abstract
El embarazo conlleva profundas transformaciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas que, ante la inactividad física, incrementa el riesgo de complicaciones maternas -diabetes gestacional, hipertensión, aumento excesivo de peso y depresión prenatal- y deterioran los resultados perinatales. La evidencia científica avala el ejercicio acuático como estrategia segura y eficaz para prevenir estas complicaciones y mejorar el bienestar materno. Persiste, sin embargo, una baja adherencia vinculada al desconocimiento y a la escasa recomendación profesional durante el control prenatal.